Tsemakj


Omar Sánchez
Esclavo de Nuestro Señor Jesucristo

He aquí el varón cuyo nombre es צֶ֤מַח [Tsemakj], el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de HaShem.
Zekjariah 6:12

 

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Título del Sermón: "¿Dónde Estás?" — Una Llamada de Amor y Restauración

Texto base:
“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?”
Génesis 3:9 (RVR1960)

Introducción:

Desde el principio, Dios ha deseado tener una relación cercana con el ser humano. En el jardín del Edén, Él caminaba con Adán y Eva. Pero en este momento, algo cambió: el pecado entró, y con él, la vergüenza y la separación.

Dios no hizo esta pregunta porque no supiera dónde estaba Adán. Dios es omnisciente. Esta pregunta tiene un propósito más profundo: es una pregunta del corazón, no de la geografía.

  1. Dios Hace la Pregunta: Una Voz Que Busca

"Mas Jehová Dios llamó al hombre…"

Dios no dejó a Adán en su error. Él lo buscó. Esta es la esencia del Evangelio: Dios siempre da el primer paso. Desde el Edén hasta la cruz, Dios ha sido quien busca al hombre perdido.

  1. La Pregunta Revela Nuestra Condición

"¿Dónde estás?"

Dios le está dando a Adán la oportunidad de reflexionar sobre su estado espiritual. Antes de que Dios sane, primero revela. Antes de perdonar, Él confronta con amor.

El pecado no solo es desobediencia; es alejamiento. Nos esconde de Dios, nos aísla, y nos hace temer.

  1. Una Pregunta Que Invita al Arrepentimiento

Dios no condenó de inmediato a Adán. Le hizo una pregunta que abre la puerta a la confesión.

Arrepentirse es salir de nuestro escondite y volver al Padre.

  1. Una Pregunta Que Apunta a Cristo

Aunque este versículo está en el Antiguo Testamento, nos lleva directamente a Jesús.

Jesús vino “a buscar y salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
La voz que llamó a Adán en el jardín, es la misma que clamó desde la cruz: “Padre, perdónalos.”

Conclusión:

La pregunta “¿Dónde estás?” sigue vigente. No es una pregunta para condenarte, sino para encontrarte. Hoy Dios te llama a salir de tu escondite, a dejar la vergüenza, y a caminar de nuevo con Él.

Llamado:

¿Dónde estás hoy?
¿Estás cerca o lejos?
¿Te escondes en religiosidad, en dolor, en rutina?

Dios está buscándote. Responde hoy con fe y humildad.
“Aquí estoy, Señor. Ya no quiero esconderme más.”

 

 

 

 

 

 

 

 

© 2006 Omar S nchez
© 2006 Omar Rigoberto Sanchez Enriquez
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